Yo soy DIANA CAROLINA PEÑA QUINTANA tengo 32 años,mi historia empieza al mes de haber nacido cuando detectan un soplo en el corazón desde ese momento y hasta cuándo cumplí 6 meses de edad decidieron hacerme una serie de exámenes entre ellos un cateterismo donde descubren que tengo una cardiopatía congénita llamada atresia tricúspide con traspocisión de grandes vasos,desde ese momento fueron aún más y más idas y venidas a médicos y clínicas a los 6 años decidieron hacer una fístula,pero de igual manera sigo llendo y viendo del medico,después de un tiempo a los 12 años deciden hacer la que supuestamente era la cirugía definitiva un gleen vi direccional pero no sé logro puesto que la arteria aorta se pega al externón y se perfora al momento de abrir en este instante presentó muerte súbita y congelamiento de mediastino los médicos informan a mi familia que no me daban más de 24 horas de vida pero para sorpresa de ellos y de mi familia despierto a las 18 horas de este suceso,empiezo a recuperarme más rápido de lo esperado y no queda ninguna secuela de dicho suceso,continúo con controles médicos pero mi calidad de vida se sigue deteriorando a los 26 años fui hospitalizada por un fuerte dolor en el pecho y fatiga severa y allí después de una serie de exámenes y una cirugía para una nueva fistula ya que la anterior se había ocluido y un nuevo cateterismo que se detecta una hipertensión pulmonar severa,se inicia el tratamiento para esto con SILDENAFIL pero al pasar de un tiempo vuelvo al hospital con falla cardíaca y se decide combinar SILDENAFIL y BOSENTAN, en el año 2017 en control médico decidimos junto con mi neumólogo combinar a estos y el ILOPROS pero mi cuerpo no lo tolero cómo se esperaba, así que desde hace 8 meses y después de entrar a la clínica con una falla cardíaca me deciden poner un medicamento que aquí en Colombia no es muy conocido y es el EPOPROSTENOL gracias a la combinación de este con BOSENTAN y SILDENAFIL es que puedo decir que tengo una mejor calidad de vida.

Esta combinación de enfermedades lleva como nombre SÍNDROME DE EISENMENGER y aunque se lee difícil y se vive difícil de cierto modo me ha enseñado a ser más fuerte,más sabia con mi cuerpo y con la vida misma,he aprendido que cada respiro es una oportunidad más de hacer cosas por mí y por lo demás que valgan la pena.

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